. Si hay alguien experto en que se le vaya la pinza soy yo. Si yo siempre he sido la neurótica que necesita una raiz para anclarse al suelo.
Pero es que soy yo la que necesita estabilidad, no alguien que vuele tres mil metros por encima de mi. Yo no puedo.
Y es que no puedo ser el sentido común de los dos.
No, no digas nada. Por favor, no hagas nada.
Si yo se que tu podrías llenarme la habitacion de flores y bajar desde un helicóptero hasta mi cama y llenar Madrid con mi nombre, por todos los puentes.
Pero entonces te diría a todo que si.
No quieras conquistarme.
No quieras que te quiera.
Déjame ir.
sábado, 7 de febrero de 2009
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